Posteado por: wulfrano | octubre 1, 2010

Furia de Titanes

Aceptémoslo. A todos nos encanta el chisme. De no ser así, no sería tan redituable. Pero mientras que algunos prefieren leer los chismes de sus actores o cantantes favoritos en revistas, televisión y ahora en internet; otros preferimos los chismes de negocios. En lo personal encuentro insufribles la mayoría de los medios y noticias enfocados solamente a negocios en México, todos solo giran en torno a un tema recurrente: mostrar de una forma casi sensacionalista, amarillista y complaciente el fracaso/éxito de las huestes de negocios mexicas en insertarse en el mercado local y mundial. Me interesa más entender los negocios a nivel global, es por eso que intento subir un poco el nivel de mi lectura y consumir medios especializados como lo son el Financial Times y The Economist, ambos de origen inglés y propiedad de la misma compañía. La revolución industrial se originó en Inglaterra, por ello es que son los británicos los expertos en darnos las crónicas de ésta. Todo eso aderezado con su buena dosis de ácido humor insular.

El giro dramático e inesperado que tomó la historia que han protagonizado en los últimos meses dos de los titanes de la industria de TI, Oracle vs. HP, podría hacer morir de envidia a cualquier guionista de Televisa o TvAzteca. La historia encaja perfectamente en el modelo que describió Joseph Campbell. Tenemos héroes y villanos en una lucha arquetípica a muerte. Ahora hay un nuevo coprotagonista y no sabremos si éste podrá salir avante de esta nueva aventura después de ser tentado por “el lado obscuro”. Este coprotagonista se llama SAP. Es por ello que he decido escribir este post.

Al inicio todo parecía indicar que esta historia sería otro escándalo originado en los estándares doblemoralistas de la sociedad gringa: una antigua actríz de pornografía, de su rama menos dura conocida como “soft core” por la falta de despliegue de genitales, seguramente montándose en la ola moralina que infecta a los norteamericanos se dedicó a chantajear, para así obtener beneficio económico, al CEO que en los últimos años logró lo que mucha gente pensaba imposible: rescatar a HP, una de las emblemáticas empresas de tecnología del valle del Silicio. La mencionada actríz ofrecía sus servicios como “consultora” de mercadotecnia para altas esferas de negocios, seguramente ayudando con el atractivo visual que ella representa a cerrar contratos de negocios de tecnología.

Probablemente debido al miedo que la junta directiva de HP tuvo a afectar su ya de por sí vapuleada imagen y valor de acción, estos decidieron prescindir de los servicios de Mark Hurd con el pretexto de que no cumplió adecuadamente con las políticas de gastos de viaje de la empresa. Una excusa que a la mayoría de las personas que estamos acostumbrados a ser viajeros de negocios corporativos nos pareció rídicula y sin fundamento alguno. Es en este acto que hizo su aparición el villano.

Darth Larry Ellison, comandante supremo en jefe de las fuerzas del mal, llamó al general Hurd, caído en desgracia, a engrosar las filas de su armada y así juntos comandar sus malvadas huestes. El villano necesitaba generales conocedores del arte de la guerra para ejecutar sus planes de dominación absoluta. Nuestro héroe, sabedor de lo privilegiada que era la información que poseía su antiguo soldado, retó a su antiguo aliado, ahora adversario, a la lucha.

El villano se preparó para la batalla enfundando su cuerpo en su roja armadura samurái de batalla. Se presentó a la pelea conocedor de las debilidades de su adversario. Nuestro héroe es un guerrero de la vieja escuela, con varias batallas en su haber, ha perdido varios y queridos camaradas en el camino. La suerte no le ha sido favorable en sus últimas aventuras, así que es conocedor de que su avanzada edad es ya tanto una fortaleza como una debilidad. Nuestro protagonista hizo todos los preparativos para la que posiblemente sería su batalla final. Era muy probable que al final solo quedara uno.

En la pelea, el antagonista asestó el primer golpe. Embistió, derribó y humilló a nuestro héroe. El primero estuvo a punto de hacerle ver su suerte, quedaría reducido a formar parte de la servidumbre del malvado. Pero entonces, en un extraño giro del destino, cuando todo parecía perdido se desencadenó el “Deus Ex Machina“. Nuestro coprotagonista conocido como el guerrero azul, el gran alemán, acerrímo rival del rojo hizo su aparición. Su misión: eliminar a su enemigo y en consecuencia ayudar a su antiguo compañero de armas.

Ignoro el desenlace de esta historia. Es muy probable que los acontecimientos que se narren en los siguientes capítulos de esta épica cambien por completo el mercado corporativo de TI como lo conocemos hasta ahora. La contratación de Leo Apotheker como CEO de HP, posición que desempeñaba en SAP hasta hace pocos meses,  solo nos hace llegar a una conclusión. SAP tiene los días contados como una compañía independiente. En palabras del gran cónsul romano Julio César: Alea Jacta Est.

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